El que diga que en las redes sociales siempre hay lo mismo, se equivoca. Hay una variedad sorprendente. Hay perfiles profundos con la foto más superficial. Hay algún chico que se da por vencido en una batalla incomprensible y dice que se va, pero ahí sigue. Valientes que se desnudan desde el momento cero mostrando primeros planos, nombres y apellidos. Algunos que escriben en un idioma que me cuesta entender. Abunda el romántico irremediable dispuesto a morir por amor en la primera cita. Y hasta alguno que quiere vender algo.
Sigo sin buscar, pero mi ego se agita. Después de inflarse por la oleada de visitas iniciales, todo está tranquilo ahora. Recojo algún comentario porque mis letras han tocado una fibra sensible. A veces cruzo palabras con alguien acerca de... cosas, o suyas, o mías. Vaya, este chico sí que es interesante, y parece atractivo. Me fastidia que no muestre más interés. Normal, si sólo se me ve de refilón, y además digo que no busco. Igual debería poner otra foto más... ¿más qué? ¿quitar lo de que no busco? Ay, mi ego de fémina se resiente, no le gusta pasar desapercibida. Pero recuerdo porqué estoy aquí, y con un suspiro, sigo observando, sin más.
Sigo sin buscar, pero mi ego se agita. Después de inflarse por la oleada de visitas iniciales, todo está tranquilo ahora. Recojo algún comentario porque mis letras han tocado una fibra sensible. A veces cruzo palabras con alguien acerca de... cosas, o suyas, o mías. Vaya, este chico sí que es interesante, y parece atractivo. Me fastidia que no muestre más interés. Normal, si sólo se me ve de refilón, y además digo que no busco. Igual debería poner otra foto más... ¿más qué? ¿quitar lo de que no busco? Ay, mi ego de fémina se resiente, no le gusta pasar desapercibida. Pero recuerdo porqué estoy aquí, y con un suspiro, sigo observando, sin más.